Agricultura/Rainforest Alliance/Sostenibilidad

Maracuyá: Una oportunidad nueva y sostenible para pequeños agricultores y sus familias

Para conmemorar el Día Internacional de las Familias, Yessenia Soto, de Rainforest Alliance, nos comparte un blog sobre su visita a una pequeña finca de maracuyá certificada Rainforest Alliance en la cordillera central de Costa Rica.  Ahí habló con Gerardo Jiménez sobre la experiencia transformando su finca en un sitio sostenible luego de cosechar frutas y vegetales por décadas, y las diferencias que esto ha traído para sus hijos y nietos.  

 

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Gerardo Jiménez has sido agricultor por más de 50 años. Su finca de siete hectáreas es casi un pequeño mercado de frutas y vegetales: tiene yuca, ayote, papaya, coco, frijoles, plátanos, maracuyá y hasta ganado. Esto en realidad no es una sorpresa, los pequeños productores en Costa Rica siempre han cultivado la tierra con un sistema de múltiples cultivos con el fin de tener una amplia variedad de alimentos para su familia y para suplementar el principal ingreso del hogar.

Cada fin de semana, el sobrino de Jiménez vende la cosecha en las ferias del agricultor locales. Pero, como dijo Jiménez, el precio de la fruta y los vegetales es muy volátil. La yuca es usualmente su cultivo mejor pagado, pero él recuerda un año cuando los precios cayeron tanto que terminó perdiendo mucho dinero y almacenando una gran cantidad de yuca en su garaje.

Hace poco más de tres años, Jiménez empezó a cultivar maracuyá por primera vez. Él fue invitado a participar en una iniciativa de pequeños productores de maracuyá promovida por Chiquita y diseñada para crear un suministro alternativo y sostenible de la fruta en Costa Rica. Esta iniciativa concuerda con el Año Internacional de la Agricultura Familiar de las Naciones Unidas, el cual resalta el potencial de la agricultura familiar para erradicar el hambre, preservar los recursos naturales y promover el desarrollo sostenible.

Flor de la planta de maracuyá.  Esta fruta es originaria de Suramérica.

Flor de la planta de maracuyá. Esta fruta es originaria de Suramérica.

Chiquita le ofreció a Jiménez y otros productores capacitación, asistencia técnica y un contrato para garantizar la compra de toda la maracuyá producida. La compañía también ayuda a los productores de maracuyá a implementar prácticas de agricultura sostenible y a conseguir la certificación Rainforest Alliance. Actualmente, el grupo cuenta con 180 productores a lo largo del país y se está preparando para renovar la certificación.

“Esta es una gran oportunidad para pequeños productores que dependen de cultivos que tienen un margen de ganancia muy pequeño”, explica Luis Valverde, gerente de abastecimiento de Chiquita en Costa Rica. “Ellos puede diversificar su producción, recibir un ingreso seguro por su maracuyá y descubren la importancia de la agricultura sostenible”.

Desde que se unió al programa, Jiménez ha aprendido mucho sobre el cultivo de maracuyá y acerca de la sostenibilidad. Le enseñaron a preparar la tierra, a sembrar las plántulas de la maracuyá y a construir la estructura en la que  trepan las plantas cuando van creciendo. También aprendió cuánta luz, agua y fertilizante necesita la maracuyá y la técnica para hacer la fertilización manual de las flores.

Además, Jiménez ha recibido capacitación sobre prácticas de agricultura sostenible. “Yo antes cortaba con mi machete todos los árboles a la orilla del río”, dice el productor de 72 años, quien ahora está reforestando la finca y protegiendo la vida silvestre y el agua en su propiedad.

“Antes, yo no sabía nada sobre leyes que controlaban el uso de agroquímicos. Yo aplicaba herbicidas libremente y nunca usé equipo de protección; yo mismo olía siempre a herbicida”.

Jiménez ahora reforesta, protege al agua y cuida la vida silvestre en su finca.

Jiménez ahora reforesta, protege al agua y cuida la vida silvestre en su finca.

Él supo entonces que estaba aplicando un exceso de agroquímicos, poniendo en peligro el ambiente, su propia salud y haciendo gastos innecesarios.  Gracias al programa de certificación Rainforest Alliance, ahora Jiménez sabe cuáles químicos son permitidos y seguros, ha minimizado su uso y ahora lleva registros de todas las aplicaciones de agroquímicos que realiza. También compró equipo de protección para él, su hijo, su sobrino y para un par de trabajadores que lo ayudan cuando hay más trabajo en la finca.

A pesar de que las plantas de maracuyá solo ocupan media hectárea de su terreno, Jiménez implementa estas buenas prácticas en toda la finca.  Él se siente feliz de saber que su familia, principalmente sus nietos, están disfrutando de un ambiente más sano.

Jiménez estima que la maracuyá le deja al menos 20% más ganancia que sus otros cultivos, pero no está planeado aumentar mucho más la cantidad de tierra cultivada con esta fruta. “Tener un poquito de todo es la mejor forma de utilizar la tierra”, dijo sabiamente.

 

 

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