Agricultura/Rainforest Alliance

Una finca Rainforest Alliance Certified™ sirve como aula de estudios

Yessenia Soto, asociada de comunicaciones de Rainforest Alliance, nos presenta una finca Rainforest Alliance Certified en Costa Rica que está cambiando la forma en que los estudiantes y científicos aprenden e innovan.

Entre la capital de Costa Rica y la costa del Pacífico del país hay un hermoso pueblo rural llamado Atenas. Rodeado por verdes montañas y bosques –y bendecido con un clima que National Geographic denominó como uno de los mejores del mundo– Atenas mantiene algo del encanto campesino costarricense.

NurseryHace un par de meses, viajé a Atenas con un grupo para visitar el Centro para Estudios sobre Desarrollo Sostenible, de la Escuela para Estudios de Campo (SFS, por sus siglas en inglés), una institución académica internacional que ofrece programas de educación ambiental e investigación para la conservación de los recursos naturales y el desarrollo sostenible. En medio de 2,8 ha de rico bosque seco, la escuela tiene una particular finca certificada Rainforest Alliance de 2,3 ha, donde se cultivan enormes mangos y jugosas naranjas.

Por primera vez desde que trabajo en Rainforest Alliance, me encuentro en frente de apetitosas frutas que no se destinan a la venta, sino que se cultivan para aprender y experimentar con ellas, en un esfuerzo por investigar cómo cultivar de forma realmente sostenible y productiva.

Alternative pest management“Esta finca es nuestro laboratorio al aire libre”, nos dijo Gerardo Ávalos, director del centro. La finca y todo el proceso de certificación forman parte de la experiencia educativa en que se sumergen los más de 30 jóvenes de varios países del mundo que estudian y viven en el campus.

Ávalos nos contó que antes de obtener la certificación Rainforest Alliance, la finca estaba en manos de consultores externos y no se monitoreaba el uso de agroquímicos en los cultivos, el consumo de agua y energía, ni se trataban correctamente los desechos y aguas negras. Tampoco se evaluaba si los proveedores de la escuela cumplían con las normas sociales y ambientales de ley y, mientras la escuela hacía algunos esfuerzos de sostenibilidad, estos no estaban coordinados ni registrados.

“Nuestro trabajo es enseñar sobre desarrollo sostenible pero antes de la certificación ni la finca ni la escuela eran precisamente sostenibles”, contó Ávalos. “Obviamente, eso no tenía ningún  sentido”.

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En el 2009, los directivos del centro decidieron buscar una certificación que les ofreciera un verdadero modelo de agricultura sostenible y los protocolos para transformar la finca, mejorar su plan de estudios y la capacitación de los estudiantes y trabajadores.

Según Ávalos, la certificación Rainforest Alliance se ajustaba perfectamente a sus necesidades.

Desde que se propusieron lograr la certificación, todos los departamentos y programas de la escuela se dedicaron a adoptar los principios de sostenibilidad. El personal administrativo y académico empezó a registrar y coordinar todos sus esfuerzos relacionados con la sostenibilidad; la institución comenzó a verificar que sus proveedores cumplan con los criterios ambientales y sociales y se iniciaron grandes esfuerzos para reducir y monitorear el consumo de agua, energía y hasta las emisiones de carbono.

Compost made from oranges

Durante la visita, nuestro grupo hizo un recorrido de las instalaciones. La primera parada fue en el comedor, donde aprendimos que casi un 70% de los desechos de la escuela se reciclan. Los materiales inorgánicos se envían a centros de reciclaje, mientras que los orgánicos de la cocina y de la finca se utilizan para alimentar a los animales y para hacer compost.

Parte de estas tareas recae en los propios estudiantes, quienes se organizan en grupos para ayudar a cocinar, limpiar y mantener la granja y la finca. Ellos también realizan investigaciones de campo en el lugar.

Rosy Cohane-Mann -- Compost

“(La finca) es definitivamente una de las razones que atrae a los estudiantes al centro”, nos contó Rosy Cohane-Mann, una practicante y asistente de programa. “Es un gran recurso que nos da la oportunidad de vivir, trabajar y experimentar una finca en el trópico y aprender sobre la certificación”.

Sergio Molina 1

Luego visitamos los naranjales mientras Sergio Molina, profesor de economía y política ambiental, nos explicó cómo la certificación ha mejorado el manejo de los cultivos. Hoy, la finca está en manos del personal interno, se hacen análisis de suelos, se filtran las aguas, se redujo al mínimo el uso de agroquímicos y se implementan alternativas verdes para el manejo integrado de pestes, las cuales son investigadas en el mismo centro.

Paralelamente, la escuela incrementó las medidas de seguridad para los peones y los capacita para reciclar, hacer compost e implementar un manejo integrado de plagas.

Ernesto Castro2

Caminando entre los árboles, nos encontramos a don Ernesto Castro, quien brinda mantenimiento a los senderos y las áreas de cultivo desde hace tres años.  Él ha sido agricultor por más de 15 años pero asegura que en la escuela ha cambiado totalmente. “Yo no usaba equipo de protección, hacía quemas, aplicaba muchos químicos, no sabía hacer abono orgánico ni pensaba en reforestar”, recordó. Ahora, todo lo que aprende en el trabajo lo implementa en su propia finca y comparte estas “nuevas ideas”  con sus vecinos agricultores.

De hecho, el centro hace esfuerzos para compartir sus conocimientos sobre sostenibilidad con los pequeños productores locales, quienes carecen de recursos para investigar y experimentar en sus propias fincas. También brindan charlas de educación ambiental en las escuelas locales y reciben estudiantes en sus instalaciones.

Nuestro recorrido incluyó la pequeña granja de animales y los senderos del área protegida del centro, donde habitan numerosas especies de flora y fauna que están siendo registradas en inventarios. Este bosque también sirve para un proyecto de captura de carbono.

Al final del tour disfrutamos de un delicioso almuerzo abundante en vegetales y frutas frescas, algunos cultivados en la finca. Nos despedimos mientras los estudiantes y profesores se apuraban para las clases y labores de la tarde. “La certificación implica que tenemos mucho más que hacer”, dijo Cohane-Mann, refiriéndose al ajetreo del momento, “pero todo nos  encamina a un futuro sostenible”.

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