Cambio climático/COP20

El camino de Lima a París

 

Fotografía Ryan Monaghan

Fotografía Ryan Monaghan

La Cumbre Global del Clima (COP20) en Lima, Perú, no producirá un tratado sobre clima, ese es el objetivo de la COP21 en París el próximo año. Pero el impulso al movimiento climático actual podría infundir el proceso de la ONU con el sentido de urgencia que ya apremia a todos aquellos que ya luchan contra el calentamiento global alrededor del mundo.

Ese sentido de urgencia fue evidenciado durante la Marcha de la Gente por el Clima, que aglutinó a unas 400.000 personas –entre ellas comunidades directamente afectadas- solo en las calles de Nueva York y a miles más que se manifestaron en todo el mundo. El sentimiento también está presente en los últimos reportes del IPCC, las declaraciones de la Cumbre del Clima de la ONU y el acuerdo entre Estados Unidos y China sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEF). Yes el motor de las iniciativas climáticas regionales y locales progresivas que proliferan a nivel global.

En el mejor de los escenarios, COP20 capturaría esa urgencia. Sin embargo, incluso si ayuda a allanar el camino para un tratado global, nunca vamos a implementar uno a la fuerza. Abordar el calentamiento global dependerá de una serie de otros acuerdos en muchos niveles, que incluyen a los principales países (sólo 20 naciones emiten el 80% de los GEF del mundo) y a los sectores con grandes impactos climáticos.

La energía no es la única, aunque encabeza la lista. La agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra, como la conversión de los humedales y pastizales, son responsables de una cuarta parte de todos los GEF globales. El último informe del IPCC y de la Cumbre del Clima de la ONU destacan a la silvicultura y la agricultura como principales contribuyentes al calentamiento global. La Declaración de Nueva York sobre los Bosques señaló a la soya, la palma aceitera, carne de res y el papel como causantes de la mitad de la deforestación mundial, y hace un llamado para poner fin a la deforestación hacia el año 2030. El impacto de lograr el fin de la deforestación para entonces sería equivalente a la eliminación de los GEI emitidos por todos los automóviles o los emitidos por toda la economía estadounidense.

Aunque las emisiones de la agricultura y la silvicultura han disminuido recientemente, y la deforestación en la Amazonia brasileña disminuyó dramáticamente en la última década, un nuevo análisis de IMAZON muestra que la deforestación en Brasil subió un 29% el año pasado y un 190% este año. Eso es preocupante para la Amazonia, para los bosques tropicales de todo el mundo y para todos nosotros.

Brasil ha combatido la deforestación principalmente por la fuerza y no por el consenso. Pero para lograr y conservar progresos, necesitaremos de ambos. Debemos poner fin a la deforestación en el cultivo de productos básicos como la carne, el aceite de palma y de soya, primero a través de acciones voluntarias por parte de las empresas y luego aprobando y haciendo cumplir las leyes y tratados. Al mismo tiempo, tenemos que satisfacer las necesidades de la creciente población mundial sin destruir los bosques. Eso significa aumentar los rendimientos de las tierras agrícolas existentes, restaurar las tierras degradadas y aumentar el valor de los bosques en pie a través de programas como REDD+ y la certificación del Forest Stewardship Council.

Fotografía IMAFLORA

Fotografía IMAFLORA

En Lima, la delegación de Rainforest Alliance presentará algunas de las muchas formas en que avanzamos estas estrategias en el terreno. En Brasil, por ejemplo, certificamos el primer grupo de fincas ganaderas sostenibles y libres de deforestación, y promovemos activamente la ganadería sostenible. En la Amazonía Andina, demostramos cómo los diferentes enfoques trabajan juntos a nivel de paisaje: ganadería sostenible en Colombia; reforestación comercial en Ecuador, y la cosecha sostenible de productos forestales madereros y no madereros, como frutos de palmas, en el Perú.
Estos programas reducen con éxito las emisiones de gases de efecto invernadero, protegen los bosques amazónicos y restauran las tierras degradadas, en parte debido a que también incrementan la productividad agrícola, le dan mayores rendimientos económicos a los productores y mejoran sus medios de vida.

Estas iniciativas ofrecen una visión del potencial del encuentro en Lima: más acciones regionales y bilaterales, y el reconocimiento de que alcanzar los objetivos de reducción de emisiones requiere soluciones multidisciplinarias en varios niveles que fortalezcan las perspectivas económicas de la población mientras reducen los impactos climáticos.

Leandro Salinas

Lisandro Salinas

Esta no es solo una estrategia práctica que funciona, también es una que se respeta los derechos de las comunidades agrícolas y forestales. Estamos en un momento crítico en la historia, y hay una gran cantidad de líderes de la conservación entre los miles de millones de personas que dependen de la tierra para su sustento. Es el caso de Leandro Salinas, un agricultor que cultiva café amigable con el clima en una región vulnerable de Oaxaca, México, donde el cambio climático amenaza la forma de vida de los agricultores de café. Él asegura que “a pesar de que sabemos que no lo estamos causando, que son otros los que lo están causando, nosotros también tenemos que hacer algo ” .

El calentamiento global no sólo obliga a la gente en atolones y zonas inundables costeras a abandonar sus hogares . También desplaza a los pequeños agricultores, comunidades forestales y otras personas cuyos medios de vida dependen de la tierra. A medida que aumentan las presiones, estas poblaciones necesitarán financiación, conocimiento y la tecnología para hacer frente a los impactos del clima, así como alternativas realmente viables a seguir talando el bosque para la agricultura o las plantaciones de madera.

Por eso es imprescindible que los líderes mundiales alineen los objetivos climáticos con la producción de alimentos y los medios de vida sostenibles. COP20 es una oportunidad para que avancen en esta agenda e integrarla en todos los países, las regiones y los acuerdos internacionales. Eso permitiría allanar el camino a París y más allá.

*Jeff Hayward es el director del programa de clima de Rainforest Alliance. Actualmente encabeza la delegación de Rainforest Alliance en la COP20 en Lima, Perú .

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