áreas protegidas/ICAA/Rainforest Alliance

Agricultores kwichas de la Amazonía ecuatoriana le dicen sí a las buenas prácticas

Una de las principales actividades económicas de las comunidades kwichas de la parroquia de Hatun Sumaku, en la provincia del Napo, al nororiente del Ecuador, es la producción de naranjilla.
Las comunidades se asientan en la zona de influencia de la Reserva de Biósfera Sumaco, conformada por el Parque Nacional Sumaco – Napo – Galeras, un área de gran importancia biológica.
Allí, Rainforest Alliance, bajo la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina, apoyada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) trabaja con productores de las siete comunidades de la parroquia para mejorar la calidad de sus productos y con ello sus ingresos.
Para facilitar las capacitaciones y la asistencia técnica, se seleccionaron fincas demostrativas en base a criterios de sostenibilidad y al compromiso e interés de los agricultores en adoptar prácticas que mejoren su producción y calidad.
Conozca a algunos de los agricultores que fueron seleccionados y que han abierto las puertas de su chacra para que otros agricultores puedan entrenarse:

Umbelina Pérez y Francisco Huatatoca

Francisco Vive en la comunidad desde que tiene 11 años y cultiva naranjilla desde los 17 años. Junto con su esposa trabaja en la finca, ahora han construido una bodega para poner los químicos en un sitio adecuado.
“La naranjilla tiene muchas enfermedades y hay que poner muchos pesticidas para obtener un buen producto. Sin embargo, el uso indiscriminado nos hacía sentir mal, nos afectaba la salud”, comenta Francisco mientras nos explica que para él la finca piloto es una oportunidad para tener más conocimiento sobre la aplicación de buenas prácticas en el cultivo de la naranjilla y para comprender mejor cómo las malas prácticas afectan el ambiente.
“También es una oportunidad para enseñar a otros compañeros a que puedan producir mejor, por ejemplo a manjar bien la basura, evitar el exceso de químicos, usar equipo de protección, entender que los químicos contaminan el ambiente y también nuestro cuerpo”, finaliza Francisco.

Otros agricultores entusiastas del programa son Hilario Alvarado y Gloria Andy Hilaro Alvarado y Gloria Andy

Los esposos trabajan juntos en la finca para sacar adelante a sus cinco hijos y que puedan estudiar. Hilario se dedica a la cosecha de naranjilla desde los 18 años.
“Al ser mi finca piloto espero que haya mayor atención de las autoridades”, nos dice, y continúa explicándonos que ahora comprende la importancia de tener una finca organizada, limpia. “Hemos dejado de arrojar deshechos en los ríos porque hemos entendido que se contaminan. Así cuidamos el planeta contra el cambio climático”, concluye.

La finca de Héctor Huatatoca también fue seleccionada y su gran reto es trasladar la naranjilla a sitos más accesibles para su venta, pues para llegar a su comunidad hay que caminar por más de una hora, cuesta arriba.

H+¬ctor Roman Huatatoca“Las capacitaciones de Rainforest Alliance me han servido mucho. En base a lo que aprendí he podido ordenar la bodega, poner los químicos en un sitio seguro, clasificar la basura y ahora soy más consciente que si no cuidamos nuestro ambiente, se va a destruir. Quiero continuar aprendiendo y que otros compañeros también participen de este proceso”, nos cuenta Héctor y señala que su sueño es tener otros productos adicionales a la naranjilla en su finca y que sus hijos vayan a la universidad para que se capaciten y puedan ayudar en el desarrollo de la comunidad.

Vicente Tanguila y Antonia Huatatoca son una verdadera inspiración del trabajo en equipo, acuden juntos a las capacitaciones y las responsabilidades de su chacra las asumen de una manera equitativa.esta“Queremos producir naranjilla orgánica ya que el mercado pide cada vez más este tipo de productos y, esperamos ofrecer naranjilla de calidad y aprender sobre manejo orgánico”, nos dice Antonia, mientras que Vicente añade, “hemos diversificado la finca pero queremos incluir otros cultivos que nos permitan vivir mejor, como guayusa”.
Vicente Grefa dejó de producir naranjilla, ahora decidió retomar esta actividad productiva porque ha visto que el precio ha mejorado y quiere aprender buenas prácticas para manejar su finca de manera sostenible.

Vicente Grefa

Vicente nos comenta muy entusiasmado que ya empezó a construir su bodega para poner los químicos y evitar contaminación y que tiene un basurero donde recolecta los frascos contaminantes y con ello evitar intoxicaciones.
“Quiero que mi finca esté bonita y sea una parcela de ensayo para que otros socios miren y aprendan a cultivar con buenas prácticas porque es la única forma de mejorar nuestra salud, nuestra educación, pues es nuestra fuente de ingresos, de vida”, nos dice Vicente.

Bartolo Grefa, luego de una de las capacitaciones, fue el primero en construir una bodega en su finca para poder ubicar los productos químicos en un lugar más seguro.

Bartolo-Grefa“Tengo 12 años aprendiendo de este cultivo y he notado que el bosque ha cambiado porque lo hemos talado para sembrar naranjilla. Quiero cambiar esto, conservar el bosque y dejar de contaminarlo con los agroquímicos”, afirma decidido Bartolo.

 

 

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