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Lo que el mundo necesita de la Conferencia sobre el Clima en París

 

paris-climatePor Jeff Hayward*

Más allá de la reducción de combustibles fósiles, los líderes mundiales deben priorizar el uso inteligente y sostenible del suelo.

La conferencia sobre cambio climático de la ONU, que se celebrará en París en diciembre, representa la culminación de décadas de negociaciones climáticas complejas iniciadas en 1992. La COP21, como se conoce la conferencia, bien puede ser el final del juego, nuestra última y mejor oportunidad de lograr un acuerdo climático global que sea jurídicamente vinculante.

Necesitamos desesperadamente un acuerdo con el fin de frenar las emisiones de combustibles fósiles, poner un precio al carbono, e impulsar las inversiones en prácticas y tecnologías climáticamente inteligentes. Pero un tratado de París debe adoptar un enfoque mucho más audaz que la simple reducción de las emisiones de combustibles fósiles. En la mayor parte del mundo -cerca de 60 países en desarrollo- la deforestación y la agricultura generan muchas más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que la quema de combustibles fósiles.

El cómo se usa la tierra -la agricultura, la silvicultura y otras actividades que alteran la tierra, como la expansión suburbana y la minería- es una pieza clave del rompecabezas climático. El uso del suelo es responsable de casi una cuarta parte de las emisiones globales de GEI, incluyendo aproximadamente el 10% de la tala de bosques para el cultivo y el pastoreo y otro 10-12% a partir de métodos convencionales de cultivo del suelo, la ganadería, la aplicación de fertilizantes químicos y la quema de campos. Estas emisiones se podrían reducir en gran medida a través de prácticas más sostenibles.

Nuestras decisiones acerca del uso de la tierra tienen consecuencias duraderas y profundas. Un desarrollo descontrolado puede dar lugar a importantes emisiones de carbono, mientras que las estrategias de conservación inteligentes crean oportunidades importantes para luchar contra el calentamiento global. Los bosques y ecosistemas saludables en realidad capturan el carbono de la atmósfera y lo almacenan en los árboles, las plantas y el suelo. Los bosques tienen el potencial para capturar y almacenar entre 10-14% de las emisiones brutas de carbono de la atmósfera, mientras que la tierra en su conjunto podría secuestrar más del 25%.

En esta coyuntura, el mundo necesita que los países en desarrollo mantengan sus bosques tropicales intactos para que hagan una contribución significativa y positiva a la lucha contra el cambio climático mediante la conservación de esos ecosistemas como sus caballos de batalla. Esto sin dejar de lado que los países desarrollados como los EE.UU. se encuentran entre los mayores contaminantes del mundo, antes y ahora; por ejemplo, la media de emisiones de carbono per cápita en América Latina es apenas una sétima parte que la de EEUU.

A pesar de que los bosques tropicales del hemisferio sur almacenan la mayor cantidad de carbono y albergan la mayor biodiversidad en el mundo, sufren también la máxima presión de ser talados para expandir una explotación maderera y la agrícola que satisfagan la agigantada demanda de nuestra creciente población mundial. Y estas regiones tienden a sufrir más por los efectos del calentamiento global, como las enfermedades relacionadas con el clima y los eventos meteorológicos extremos.

Las reuniones anteriores de la COP fracasaron por esta injusta asimetría entre los países en desarrollo y los países desarrollados. Sin embargo, aunque este tema sigue siendo importante, ya no es tan conflictivo como antes. Ahora hay un amplio consenso en que debemos luchar contra el cambio climático con todo lo que tenemos, y hacer uso de la tierra con visión de futuro es una de nuestras herramientas más poderosas.

El papel clave que juegan los bosques en la protección del clima es ahora tan ampliamente reconocido que cientos de grandes empresas se han comprometido a eliminar la deforestación  de sus cadenas de suministro (lo que significa que se comprometen a no abastecerse de proveedores que talan los bosques). Muchos han firmado otros compromisos como la Declaración de Nueva York sobre los Bosques o el Consumer Goods Forum. Por supuesto, se necesita mucho más para proteger los bosques que simplemente hacer una declaración de “libre de deforestación”, pero es alentador ver a estas empresas tomando acciones.

COP21 debe aprovechar este impulso al definir exactamente cómo cortar las emisiones y secuestrar carbono en las tierras agrícolas y forestales. El reto para los líderes del mundo es encontrar un camino a seguir que equilibre la seguridad alimentaria y los impactos sociales y económicos -incluyendo los medios de vida y los derechos de las personas en los países en desarrollo- con las demandas de una población que se espera que crezca a 9,6 millones de personas en 2050.

Para luchar contra el cambio climático de manera efectiva a través del uso de la tierra, tendremos que aplicar una amplia gama de estrategias de sostenibilidad más allá de la “deforestación cero”, incluyendo la agricultura climáticamente inteligente, el aumento de los rendimientos y los medios de subsistencia de los agricultores en las tierras para cultivo existentes (para que no recurran a eliminar más bosques), y los incentivos económicos para mantener los bosques en pie. También hay que proteger los ecosistemas acuáticos y no forestales. Por último, tenemos que restaurar las tierras degradadas por la agricultura irresponsable y la producción ganadera. Los esfuerzos concertados en estas áreas podrían secuestran más carbono, pero aún más importante, son esenciales para proteger paisajes enteros con ecosistemas viables e interdependientes.

Un mejor uso de la tierra es una misión crítica para la construcción de una economía mundial justa y sostenible, e imperativo para la protección de los bosques, hábitats y especies del planeta que desaparecen rápidamente, así como reducir emisiones. Uno de los aspectos más esperanzadores de COP21 es que los delegados que lideran el encuentro de París reconocen esto. En esta ocasión, los problemas de uso del suelo es probable que sean constructores de consenso en lugar de obstáculos para acuerdos.

*Jeff Hayward es el director del programa de clima de Rainforest Alliance. Él encabezará la delegación de Rainforest Alliance para trabajar en temas de uso del suelo, en la reunión de la COP 21 en París.

 

 

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