turismo sostenible/Vacaciones

Ocho consejos de una ambientalista para seguir viajando por el mundo y tener unas vacaciones más sostenibles

yesseniaPor  Yessenia Soto*

Me encanta viajar y soy bastante buena haciéndolo. Usualmente encuentro las mejores ofertas de viaje, puedo levantarme de la cama sin problema a las 3 am para tomar vuelos temprano, puedo sobrevivir un viaje empacando lo mínimo y sentarme en los asientos más incómodos, tengo facilidad para hablar con oficiales de inmigración y ya ni me molesta el famoso jetlag. Todo eso es fácil. Pero hay algo que me incomoda mucho cuando viajo: no poder controlar mi huella ambiental.

Soy una ambientalista apasionada. Bueno, debo aceptar que en realidad soy una ambientalista un poco obsesiva. En mi casa reciclo meticulosamente, reutilizo todo lo posible y hago compostaje; de hecho, actualmente estoy tratando de resolver cómo hacer abono con el popó de mis perros. También soy de las personas que camina a todos lados, compro alimentos orgánicos y producidos localmente y seco toda mi ropa al aire libre, una de las grandes ventajas de vivir en el trópico. Incluso preparo mis propios productos de limpieza.

Así que se pueden imaginar que tan solo pensar en la huella de carbono de los aviones me pone nerviosa. Cuando los miembros de mi familia sugieren irnos juntos de vacaciones a uno de esos hoteles enormes y pretensiosos donde hay restaurantes con interminables bufets, o tomar uno de esos descomunales cruceros, yo simplemente retuerzo los ojos. ¡Olvídenlo!

Se requiere mucha preparación, planificación y coraje para ir de vacaciones y seguir siendo lo más ambientalmente estricta posible. Acá comparto algunas prácticas que me ayudan a viajar casi libre de culpa:

  1. A la hora de planear, me sirvo una copa de vino orgánico y producido de forma sostenible. ¿Por qué no? Ayuda a bajar la ansiedad.
  2. Vea el panorama completo. Las noticias sobre el impacto negativo de la industria del turismo sobre el medio ambiente pueden matar nuestras ganas de viajar y conocer el mundo, pero también debemos considerar que el turismo es un motor de progreso socioeconómico a nivel mundial. Según el reporte Panorama OMT del turismo internacional, Edición 2015, la industria crea uno de cada 11 empleos y genera US$1,5 billones en exportaciones globalmente. Sin duda, parte de estos empleos y ganancias están relacionados con destinos grandes, tradicionales y quizá no tan sostenibles. Pero el turismo es la primer o segunda fuente de ingresos por exportación en 20 de los 48 países menos desarrollados del mundo y las llegadas de turistas internacionales a los países en desarrollo sumaron el 45% de todas las llegadas de turistas internacionales a nivel mundial en 2014.
  3. Conozca la diferencia entre ecoturismo, turismo verde y turismo sostenible. Desafortunadamente, el adjetivo “verde” no significa necesariamente que un hotel o albergue implementa buenas prácticas de turismo, y los alojamientos “eco” hacen esfuerzos que se enfocan más que nada en disfrutar y proteger la biodiversidad y la naturaleza. Por su parte, al hablar de turismo “sostenible” nos referimos a un concepto más amplio y completo que incluye muchos tipos de alojamientos y negocios, desde pequeñas estancias en un rincón de una montaña hasta un enorme y lujoso hotel. Los hoteles y negocios sostenibles realizan esfuerzos para proteger el medio ambiente pero también promueven el bienestar y conservación de las culturas y comunidades locales y buscan alcanzar la sostenibilidad financiera. En estos negocios se contratan empleados locales, se pagan salarios dignos, el personal recibe capacitaciones constantes y se abastecen con productores locales de alimentos y sourvenirs.
  4. Escoja siempre hoteles, tour operadores u otros servicios turísticos certificados como sostenibles. Yo prefiero alojarme en hoteles y alberques que pueden demostrar, y no solo mencionar, su compromiso con la conservación del medioambiente y las comunidades locales. Los alojamientos y negocios sostenibles certificados –que incluyen desde los grandes resorts tipo todo incluido hasta pequeños ecolodges– cumplen con estándares globales de turismo sostenible y son auditados regularmente por organizaciones internacionales reconocidas. Estos negocios tienen programas para el ahorro de agua y energía, ayudan a conservar la biodiversidad, reciclan, compran alimentos locales y hasta siembran sus propios vegetales. Además, sus empleados tienen salarios y horarios de trabajo dignos. Así que la próxima vez que visite Latinoamérica y el Caribe, visite la guía Green Your Travel de Rainforest Alliance, donde encontrará una lista de hoteles y tour operadores certificados.
  5. Compense su huella de carbono. El turismo es responsable de aproximadamente el 5% de las emisiones globales de CO2, y 75% de todas las emisiones relacionadas con el turismo provienen del transporte. Así que reducir mi huella de carbono es clave para reducir la culpa que me genera viajar, y lo hago comprando créditos de carbono para mis vuelos –le sorprenderá ver que los precios son bastante cómodos– y contratando tour operadores y empresas de alquiler de autos que compensan sus propias emisiones.
  6. Sea un ambientalista obsesivo durante su viaje. Yo no renuncio a mi obsesión por cuidar el medio ambiente solo porque no estoy en mi casa o ando de vacaciones. Yo continúo apagando luces, la televisión y el aire acondicionado lo más posible y cada vez que salgo de mi habitación de hotel. Reutilizo mis toallas luego de tomar duchas, obviamente, cortas para ahorrar agua. Como en restaurantes a la carta y cargo con mi propia botella de agua reutilizable. Incluso viajo con mi propio champú, acondicionador y jabón para evitar utilizar todas las botellitas plásticas de estos productos que ofrecen los hoteles. Cada huésped genera un promedio de 1 kilo de desechos por noche, y que estas prácticas ayudan a reducir esta cifra. Al ahorrar agua y energía, podemos colaborar con la reducción de la huella de carbono que generan los hoteles.
  7. Salga de su habitación. Aún si mi hotel es un paraíso sostenible certificado, me obligo a explorar los negocios locales, museos, parques nacionales y los centros de rehabilitación de vida silvestre, y a disfrutar de tours proveídos por empresarios locales. Esto no solo provee una experiencia de viaje auténtica, sino que apoya el desarrollo de las comunidades vecinas. Algunos hoteles también ofrecen programas de voluntariado que le permiten ayudar en algún criadero para salvar pequeñas tortugas bebé o participar en limpiezas de playa por un par de horas durante sus vacaciones. Muchos hoteles también toman parte en iniciativas como Pack for a Purpose, la cual motiva a los turistas a traer útiles escolares desde sus casas, los cuales son donados a escuelas locales.
  8. Compre souvenires responsables. Hace años dejé de comprar esas típicas camisetas hechas de forma masiva para dar como regalos al regreso de mis viajes. Ahora regreso a casa con frascos de jaleas y conservas de frutas y vegetales hechas por mujeres locales, así como bolsos hechos a mano y otras artesanías auténticas y sostenibles. ¡Invertir mi dinero en la causa correcta me hace una turista feliz! Nuestras decisiones de viaje y de compras pueden dejan una huella social, económica y ambiental positiva en los destinos y comunidades que visitamos.

Y al final de un largo día de aventuras y paseos responsables, me sirvo otra copa de vino orgánico y producido de forma sostenible. ¿Les dije que estoy de vacaciones, correcto?

* Yessenia Soto es consultora de Rainforest Alliance en Costa Rica

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