Comunidades forestales/Lideres comunitarios/Mujer

Honramos a una luchadora por los bosques y su gente

ra-gala-2016-poster-juana-2Esta semana celebramos en Nueva York nuestra Gala Anual y uno de sus momentos más emotivos es la entrega del Community Leadership Award, un premio que reconoce el liderazgo en la comunidad. El homenaje es un tributo a Juana Payaba Cachique una líder incansable por los derechos y los recursos de su comunidad.

Esta valerosa mujer fue presidenta de la comunidad de Tres Islas, el hogar de los indígenas ese’eja y Shipibo, en la amazonía peruana, y su incansable lucha contra la tala ilegal y la destrucción ocasionada por la minería le valieron este año su designación.

Su nombre surgió naturalmente dentro de una lista de 10 personas o iniciativas con las que trabajamos durante el último año y en quienes vimos un compromiso impresionante por asegurar que los bosques del mundo brinden sustento a sus habitantes (humanos y silvestres) , pero conservándolos en pie para las generaciones del futuro. Esa lista fue analizada luego, primero por un jurado a lo interno de Rainforest Alliance y luego por otro externo. ¡Juana resultó vencedora!

“Estoy agradecida y sorprendida, llena de satisfacción y espero que con surjan más personas interesadas en ayudar a nuestra microempresa y podamos darle un mejor mañana a nuestros jóvenes”, nos comentó Juana días atrás cuando se enteró de su escogencia.

4La microempresa que menciona Juana es la constituida por la Asociación Forestal de Madre de Dios que les permite a partir de la cosecha de la castaña y el aguaje, producir “snacks”, aceites y pulpas. El esfuerzo de la comunidad y el empeño de esta lideresa fueron el mejor escenario para trabajar con ellos en asistencia técnica y capacitación, y apoyarles luego cuando se empeñaron en tener su propia planta procesadora.

“Tener la planta nos ayudó mucho, porque ya no teníamos que salir a vender la castaña fuera de la comunidad. Se convirtió en una fuente de trabajo que evitará que nuestros niños y jóvenes tengan que abandonar la comunidad en busca de un mejor futuro”, afirma Juana cuando recuerda algunos de los mejores momentos de su lucha.

3Pero igual no olvida los más duros, cuando el mercurio de la minería empezó a contaminar los ríos, envenenar sus peces y afectar a los pobladores que los consumían. Se derribaban los bosques y se mancillaban los derechos de los grupos indígenas; la prostitución se hizo presente y Juana no podía cruzarse de brazos; allí empezó la lucha que hoy reconocemos.

Ella sabe que es una batalla constante porque la ambición por extraer el oro de la región no va a terminar fácilmente, pero también porque ahora enfrentan los desafíos del cambio climático. El patrón de lluvias de la región está alterado y eso ha afectado la cosecha de castaña que requiere de mayor cantidad de sol.

Pero Juana no renuncia a sus sueños, ahora celebra que gracias a las ventas que consiguieron a raíz de la planta, han podido comprar un transformador que les permitirá abastecerse de energía menos costosa para sus procesos de producción.

El bosque y sus habitantes necesitan quién vele por ellos y Juana no los va a defraudar.

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