Agricultura climáticamente inteligente/Norma de Agricultura Sostenible/Rainforest Alliance

La crisis más grande es también nuestra mayor oportunidad

A continuación, presentamos la traducción del artículo elaborado por Nigel Sizer, presidente de Rainforest Alliance y Andre De Freitas, director ejecutivo de la Red de Agricultura Sostenible para GreenBiz y cuyo texto original en inglés, pueden consultar aquí

El Acuerdo de París sobre Clima entró en vigor el mes pasado, menos de un año después de que 190 gobiernos firmaran este acuerdo internacional histórico y legalmente vinculante. Hace dos semanas, líderes mundiales y grupos de la sociedad civil se reunieron en la conferencia sobre clima COP22 en Marrakech, Marruecos, para poner manos a la obra en la siguiente fase -de implementación- que inicia con el desarrollo de planes de acción climática concretos.

La agricultura, que genera entre 25 y 30 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (ubicándose en segundo lugar, detrás del sector de energía), está finalmente tomando un lugar primordial en la conferencia gracias a que en el acuerdo se hace un reconocimiento formal de la interacción crítica que hay entre la expansión agrícola, la deforestación y el cambio climático.

“Hoy, debemos proveer los recursos necesarios para apoyar la adaptación (climática) y motivar al sector agrícola, ya que es una de las soluciones existentes para los problemas ambientales”, dijo Jonathan Pershing, un comisionado especial de EE.UU. sobre cambio climático.

La declaración de Pershing es un presagio de que las soluciones innovadoras de sostenibilidad que Rainforest Alliance y la Red de Agricultura Sostenible (RAS) han promovido por 30 años están siendo aceptadas más ampliamente dentro del sector agrícola. La ambiciosa agenda agrícola de la COP22 está, de hecho, alineada con nuestras décadas de trabajo que han transformado el sector agrícola, incluyendo el desarrollo de un estándar de sostenibilidad efectivo y dinámico (la Norma de la RAS), la capacitación de más de 1,4 millones de agricultores en paisajes vulnerables alrededor del mundo y la construcción de cadenas de abastecimiento de materias primas sostenibles, a través de nuestro sistema de certificación. Como ya estamos íntimamente familiarizados con los detalles esenciales de este trabajo, también apreciamos la visión realista que nos brindó Pershing sobre los recursos que serán necesarios para apoyar a los 570 millones de productores agrícolas del mundo en su camino hacia una sostenibilidad de largo plazo.

A pesar de que los resultados de la elección presidencial en EE.UU. han traído desconcierto alrededor de estos esfuerzos, es alentador ver que nueve de cada 10 países que han ratificado el Acuerdo de París incluyeron la agricultura dentro de sus planes de acción climática. Esto es un compromiso importante hecho por líderes mundiales, así como un llamado enardecedor a la acción para organizaciones como las nuestras.

Una de las preguntas principales y más complejas que enfrentamos es cómo escalar la agricultura sostenible mientras se abordan los retos específicos que enfrentan varias regiones y cultivos. Es por eso que el “mejoramiento continuo” es un área fundamental para la Norma RAS, utilizada para auditar las fincas certificadas Rainforest Alliance. El sistema RAS está diseñado para incluir fincas y hacerlas subir en la escalera de la sostenibilidad, utilizando las formas más efectivas para atender retos puntuales.

Foto cortesía Red de Agricultura Sostenible

Foto cortesía Red de Agricultura Sostenible

Cuando la finca Platanera Río Sixaola alcanzó la certificación Rainforest Alliance en 1993, esto se veía como un logro muy destacado en la agricultura sostenible (la finca continúa certificada en la actualidad). Ahora, es una de las más de 1,2 millones de fincas Rainforest Alliance Certified que hay en 45 países, y que producen más de 100 cultivos.

Rainforest Alliance y la RAS trabajan diligentemente para ayudar a todos estos productores a cumplir la Norma RAS 2017, el cual entra en vigor en julio. Un aspecto importante de esta tarea monumental es lograr fortalecer un marco de “mejoramiento continuo” que mida los niveles de cumplimento a lo largo de los ciclos de certificación. Las fincas deben demostrar un mejoramiento continuo a través de los años y alcanzar el nivel de desempeño máximo al sexto año de estar certificadas.

En reconocimiento de varias metas relacionadas con la conservación de alta prioridad y con los derechos humanos, la Norma RAS 2017 sigue incluyendo “criterios críticos” que todas las fincas certificadas deben cumplir desde el principio. Estos criterios críticos enfatizan temas esenciales que deben ser abordados desde el inicio en el camino de las fincas hacia la sostenibilidad, fortaleciendo la capacidad de los agricultores para administrar sus operaciones, mitigar riesgos para los trabajadores y las comunidades vecinas, practicar métodos agrícolas diseñados para eliminar la deforestación y construir resiliencia al cambio climático.

Agricultura climáticamente inteligente

La agricultura climáticamente inteligente (ACI) es un sistema de métodos que ayudan a las fincas a ser más productivas y resilientes frente al cambio climático, mientras reducen sus impactos sobre el clima. La Norma RAS 2017 es el primer esquema de certificación que integra los principios de la agricultura climáticamente inteligente en su marco de trabajo básico.

En la Norma RAS 2017, se les exige a las fincas realizar constantemente evaluaciones sobre riesgos climáticos y formular planes de acción para atender amenazas climáticas específicas. Como cada finca es diferente, cada una tiene diferentes factores de riesgo, y son los propios agricultores quienes conocen mejor sus retos específicos y cómo podrían atacarlos. La clave es lograr que las fincas construyan dentro de sus sistemas de gestión, y de forma proactiva, las prácticas apropiadas para lograr resiliencia al cambio climático.

Los planes de acción variarán por región, pero pueden incluir la diversificación de sus cultivos; sembrar árboles para absorber emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); mejorar la gestión del suelo para optimizar la retención de agua, fertilizantes orgánicos y carbono; y reducir el uso de pesticidas químicos. La amplia adopción de la ACI, empezando por los más de 3,4 millones de hectáreas (8,6 millones de acres) que ya están cubiertas por la certificación Rainforest Alliance, tiene el potencial de mitigar significativamente las emisiones de GEI causadas por la agricultura. También puede ayudar a las fincas a sortear los trastornos del clima que, de otra forma, podrían sacarlas del negocio.

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Reduciendo pesticidas y protegiendo los polinizadores

La Norma RAS 2017 incluye el marco de trabajo más riguroso que se ha visto para la implementación de métodos para el manejo integrado de pestes y para la reducción en el uso de sustancias químicas. La norma prohíbe 150 sustancias químicas clasificadas como “altamente dañinas” por Organización Mundial de la Salud y por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, incluyendo pesticidas de uso común como atrazina, e impone estrictas medidas de seguridad para administrar el uso de otras 170 sustancias de alto riesgo. Estos requisitos son diseñados para reducir el uso de químicos sobre el tiempo mientras se minimizan los riesgos para la salud humana, la vida silvestre, los ecosistemas acuáticos y las especies polinizadoras que facilitan el cultivo de tres cuartos de los principales cultivos de alimentos en el mundo.

Aunque la Norma RAS 2017 prohíbe el uso de pesticidas del tipo “neonicotinoides”, que son conocidos por dañar las especies de polinizadores, el plan de implementación incluye complejas consideraciones necesarias para promover la agricultura sostenible. Los neonicotinoides son utilizados ampliamente en los trópicos, algunas veces subsidiados por los gobiernos, y usualmente son vistos como una única opción de pesticidas viable para pequeños agricultores. Prohibirlos de la noche a la mañana implicaría la ruina financiera para casi 1,3 millones de productores dentro del sistema Rainforest Alliance/RAS.

Para alcanzar un balance entre la prosperidad de los agricultores con la meta de eliminar el uso de estas sustancias peligrosas, la Norma RAS 2017 les otorga a los productores un periodo de tres años para eliminarlas gradualmente. Durante ese tiempo, las fincas ubicadas en lugares donde no hay alternativas viables, tienen permiso para usar estas sustancias temporalmente, pero deben aplicarlas en formas que minimicen los riesgos para la salud humana y las especies de polinizadores. Para julio 2020, ninguna finca certificada puede utilizar estos químicos.

 Protegiendo ecosistemas nativos

Cientos de compañías alrededor del mundo han declarado que combaten el cambio climático al eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro. La Norma RAS 2017 ofrece uno de los marcos de trabajo más sólidos para realmente lograr esto al solicitarle a las fincas Rainforest Alliance Certified que protejan los bosques, así como los ecosistemas no forestales pero ricos en biodiversidad como los pastizales, contra la expansión agrícola. De hecho, para ser un candidato a la certificación Rainforest Alliance, las fincas no pueden haber convertido ningún bosque natural en tierras para pastos o cultivos en al menos cinco años.

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Salvaguardando los derechos laborales

La Norma RAS 2017 reconoce el rol clave de los trabajadores en la sostenibilidad a largo plazo, por eso incorpora requisitos mandatorios más estrictos y un marco de mejoramiento continuo fuerte para regular temas de derechos humanos, vivienda para los trabajadores, sanidad, seguridad, protecciones para las áreas de género y trabajo infantil, y consideraciones sobre salario digno.

Aunque se realizan inspecciones anuales in situ en las fincas certificadas, las problemáticas sobre temas laborales requieren atención continua. La Norma RAS 2017 exige a las fincas proveer a los trabajadores de canales efectivos para que expongan sus quejas y denuncias, y que las resuelvan rápidamente. Para asegurar la transparencia, se publicarán en el sitio web de la RAS resúmenes sobre cualquier proceso relacionado con la certificación de las fincas, con el fin de apoyar aún más la participación de los trabajadores y sus organizaciones, así como de otros actores.

El tema de salario digno es una de las consideraciones más retadoras para cualquier estándar de sostenibilidad, dada la variabilidad existente en cuanto a desarrollo económico y al estado de derecho de cada país productor, así como en las dinámicas de las cadenas de abastecimiento internacionales.

La Norma RAS 2017 tiene como requisito que las fincas demuestren avances en la provisión de salarios dignos, utilizando un “enfoque de necesidades básicas” que combina criterios críticos y de mejora continua con procesos de planificación para los pagos de salarios dignos liderados por la finca u operación certificada. Los trabajadores en fincas certificadas deben recibir no menos del salario mínimo de ley estipulado por las leyes que aplican en cada país, pero la meta final les asegurar que las fincas paguen un salario que permita una vida digna. Rainforest Alliance y la RAS son miembros de la Coalición Global de Salario Digno (Global Living Wage Coalition), un grupo de sistemas normativos líderes que han estado trabajando juntos para definir mejor y lograr avances sobre el salario digno en distintas cadenas de abastecimiento.

 La mayor oportunidad

El cambio climático, la mayor crisis global en la historia de la humanidad, hace un llamado a toda la gente, en todos los niveles de la sociedad, a luchar contra una destrucción ambiental sin precedentes y contra el sufrimiento humano. Sin duda, sólo podemos hacerle frente a esta crisis de forma efectiva si nos unimos, con cada herramienta a nuestra disposición, desde decisiones fuertes en temas de políticas internacionales, hasta acciones diarias realizadas por todas las personas alrededor del mundo.

La Agenda de Acción Climática Global para la COP22 (PDF) catalogó a la agricultura como “la mayor oportunidad… inigualable en su potencial para atender de forma simultánea la pobreza, el hambre y el cambio climático”. Para hacer realidad ese potencial será necesario llevar la agricultura a una escala global, transformando la forma en que se producen los cultivos en cientos de millones de fincas, desde las plantaciones más grandes hasta las parcelas más pequeñitas. La Norma RAS 2017 provee el tipo de marco de responsabilidades dinámico, inclusivo e integral que necesitaremos para lograr esto.

Un pensamiento en “La crisis más grande es también nuestra mayor oportunidad

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