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Incrementando la participación de los jóvenes en actividades forestales comunitarias en Calakmul, México

En la que se considera la segunda selva neotropical del mundo por su tamaño, ya que se extiende desde Belice, el Petén en Guatemala y la península de Yucatán en México, en la Selva Maya se encuentra inmerso el municipio de Calakmul, en el estado mexicano de Campeche.

Sus habitantes viven en pequeños poblados dispersos en la selva y muchos de ellos agrupados en 90 ejidos, ese tipo de tenencia de tierra particular de México, en el que los terrenos son administrados cooperativamente por una comunidad, mientras que las familias individuales pueden tener y manejar su propia parcela.

Si bien en la comunidad han venido surgiendo nuevas actividades económicas como el ecoturismo y el campismo, la investigación biológica y el pago por servicios ambientales, que se unen a las tradicionales como la agricultura de subsistencia, la apicultura y la venta de carbón vegetal, lo cierto es que hay pocas oportunidades de empleo y para los jóvenes el panorama no es menos desalentador.

Como en la mayoría de los países latinoamericanos, los jóvenes de Calakmul viven con sus padres y muchos de ellos dejan de estudiar al concluir la escuela primaria, pues solo las comunidades más grandes, como Zoh Laguna y Xpujil cuentan con centros de secundaria o preparatorias. Eso significa que para aquellos que quisieran seguir sus estudios tendrían que salir de sus hogares, a las tres o cuatro de la mañana, para tomar el único autobús que los lleva a la preparatoria de Xpujil, por ejemplo, y regresar a casa al final de la tarde, pues la distancia que deben recorrer hasta el colegio puede ser de entre 10 y 110 kilómetros.

A ese sacrificio que deben asumir los estudiantes, hay que sumar el de su familia para enfrentar la compra de materiales escolares y pagar los costos de transporte y alimentación. Para muchas de ellas resulta imposible y por eso los jóvenes dejan las aulas.

Los jóvenes están interesados en participar en la actividad forestal y se integran al trabajo de los ejidos cuando se les invita a hacerlo, en tareas como brechas corta fuegos, producir plantas en el vivero, o integrarse en brigadas para combate de fuegos.

Son contados los jóvenes que son ejidatarios. Algunos ejidos han encontrado maneras de incorporarlos comprándoles derechos ejidales de personas que han salido o ya no quieren trabajar la tierra o mantener su identidad de ejidatario. Incluso en algunos ejidos, los jóvenes han encontrado un espacio de participación y una voz dentro de grupos organizados para realizar actividades económicas (apicultura, manejo de bosque, ganadería, manejo de un área de conservación, etc.).

Pese a su juventud, los deseos de participación y de aportar son más que evidentes. “Me interesa saber bien lo que es la historia de mi ejido y conocer cuáles son sus necesidades y lo que sucede, para así poder ayudar; ya sea con proyectos que puedan cubrir las necesidades de mi comunidad”, dice Erika Jiménez Montero, de 16 años y a ella se suma Carmelina Martínez, de 17: “Me gustaría saber con qué proyectos cuenta [mi ejido] y con qué recursos o saber alguna manera de conocer lo que podría hacer por él”.

Pero en general, con la situación actual hay poca oportunidad para que puedan involucrarse más, ni siquiera la seguridad de contar con su propio terreno y un lugar en la toma de decisiones en su ejido.

Pero en Rainforest Alliance reconocemos la importancia de las nuevas generaciones para el futuro de los bosques, de sus recursos y de los modos de vida sostenibles de sus habitantes. Por ello, diseñamos una estrategia educativa para aumentar el conocimiento ecológico, comenzar a despertar su interés y entusiasmo en aprender más sobre el bosque que los rodea y despertar en ellos inquietudes sobre oportunidades para desarrollarse en el futuro.

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Durante los talleres que impartimos, exploramos y profundizamos la comprensión de los jóvenes sobre el método científico y el pensamiento crítico para ayudarles a entender conceptos científicos como la fotosíntesis, la sucesión ecológica y las estrategias para el crecimiento y la supervivencia de los árboles. Incorporamos diferentes tipos de actividades para diferentes estilos de aprendizaje, incluyendo la recolección de datos (como el análisis de las estadísticas de lluvia, la medición de árboles), hablar y realizar presentaciones en público, escribir reflexiones, resúmenes de procesos y observaciones; incluso la poesía y escritura creativa.

Nuestra meta es que, a través de esta variedad de actividades de enseñanza, podamos aumentar entre los jóvenes la comprensión de su entorno,  sus habilidades de organización y liderazgo.

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Creando las bases de conocimientos científicos y visitas al campo

Cada una de nuestras actividades y talleres educativos fueron diseñados para conectar a los jóvenes con su entorno local y para fortalecer su base de conocimientos científicos de manera que pudieran conocer mejor el bosque que los rodea.

Los estudiantes pudieron analizar la vegetación de la zona, a través de la observación y recolección de muestras foliares de árboles, arbustos, epífitas y vides para comenzar a explorar las diversas capas de la vida vegetal y su relación, entre otras. También pasamos tiempo visitando y observando una milpa tradicional, entendiendo el papel de la agricultura tradicional, y el uso del fuego en las especies y bosques de Calakmul.

Aprendiendo de expertos y actividades comunitarias

Aunque hay muchos profesionales que trabajan en Calakmul y sus alrededores en actividades tales como estudios sobre vida silvestre, manejo de incendios y manejo de bosques naturales, la mayoría de los jóvenes están poco familiarizados con ellos. De modo que parte de la estrategia que aplicamos fue ponerles en contacto con ellos para que, en ese intercambio, los jóvenes pudieran descubrir oportunidades futuras que pudieran explorar. Además, tuvieron ocasión de ver actividades comunitarias tradicionales, pero también las innovadoras que le agregan valor a la producción de madera, como el diseño de tablas o muebles, para que los jóvenes puedan entender la economía del ejido, las necesidades que se tiene de expertos, y como podrían llegar a participar ellos en un futuro.

Con las herramientas que los talleres les brindaron a los jóvenes, el conocimiento que ellos adquirieron a través de las actividades, las visitas al campo, la conversación con los expertos, pero sobre todo con su enorme capacidad para soñar e innovar, Rainforest Alliance está colaborado para sentar las bases para una participación activa de los jóvenes en el futuro de Calakmul, un rol que tiene muy claro a sus 18 años Juana Juárez Pérez: “Nosotros somos quienes vamos a manejar, cuidar y preservar nuestras selvas en el futuro”.

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