Cambio climático/conservación/Día de la Tierra

El Día de la Tierra son todos los días

Por Nigel Sizer, presidente de Rainforest Alliance

Como científico, paso mucho tiempo pensando en cómo cada ser vivo en la Tierra es parte de un sistema increíble, complejo y hermoso. Los ecologistas dedicamos nuestras vidas al estudio de los ciclos biofísicos interdependientes que hacen posible la vida, pero apenas hemos comenzado a comprender las conexiones, causas y efectos de los cambios en varias partes de ese sistema. Esto no es sorprendente teniendo en cuenta el hecho de que se necesitaron billones de años para que este sistema evolucionara, siendo el cambio la única constante. Hay algunas cosas que los científicos saben, sin embargo, más allá de toda duda razonable: los seres humanos están causando cambios dramáticos al clima de la Tierra. Hemos acelerado la pérdida de biodiversidad hasta aproximadamente 1.000 veces la tasa de extinción “natural”, y estamos contaminando e interrumpiendo muchos otros procesos planetarios liberando en el ambiente y la atmósfera nitratos, fosfatos, partículas de plástico y productos químicos de tantos tipos.

Aunque las investigaciones preliminares indican que los humanos modernos ya han causado un sorprendente grado de destrucción, es imposible predecir exactamente cómo estos cambios se agravarán con el tiempo, y mucho menos cómo afectarán los sistemas sociales, políticos, culturales y económicos que gobiernan la experiencia del ser humano.

Foto: Unsplash

Así que debemos ser muy, muy cuidadosos. Debemos tomar acciones inmediatas y audaces para reducir la probabilidad de llegar al peor escenario. ¿Cómo podría ser este escenario? Lo que algunos científicos temen es una especie de “colapso del sistema múltiple”: eventos interconectados que alimentan el cambio climático desenfrenado, como un calentamiento moderado que conduce al deshielo del permafrost, que liberaría metano (un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono) que ha estado encerrado en los suelos congelados del norte durante milenios; la continua pérdida de bosques y otros hábitats biodiversos, lo que resulta en una disminución de la resiliencia de la biosfera; y el aumento del calentamiento de los océanos y la contaminación que podría perturbar toda la red de alimentos. Los seres humanos en muchas partes del mundo-incluyendo una buena parte de la élite global- han desarrollado una actitud de dominio sobre el mundo natural. Nuestras ciudades, nuestros hogares, nuestros supermercados están llenos de productos de orígenes desconocidos, nuestra absorbente tecnología (especialmente esas pequeñas pantallas) y nuestro rápido transporte personal forman parte de un vasto entorno artificial que nos permite vivir la mayor parte de nuestros días sin darnos cuenta. Nosotros también somos parte de, y dependemos completamente, de la naturaleza. Sin embargo, nuestro dominio no es más que una ilusión, y no hay separación entre los seres humanos y la naturaleza. Cada respiración que tomamos depende de la salud de los sistemas naturales de la Tierra. Hoy, debido a nuestro “éxito” como especie, los seres humanos debemos enfrentar la cruda realidad de que la estabilidad de estos sistemas depende ahora de nuestra capacidad de cambiar radicalmente nuestra relación con este extraordinario y muy raro planeta azul.

Foto: Unsplash

El Día de la Tierra es un recordatorio importante para todos nosotros. Para tener éxito, sin embargo, tenemos que aplicar esta conciencia del Día de la Tierra a nuestras vidas cotidianas para que esta conciencia de la interdependencia infunde todas nuestras elecciones y acciones.

¿Cómo podríamos comenzar? Aquí hay tres sugerencias simples.

  • Reflexionar sobre la naturaleza. Tome unos minutos de tranquilidad cada día, idealmente temprano en el día, para volver a conectarse con el mundo no-humano. Camine en un parque o jardín, disfrute de una vista a través de un paisaje mientras que escudriña la belleza elaborada de una flor o de una hoja, o aún la maravilla biomecánica de la mascota de su familia.
  • Dar algo a la naturaleza. Esto puede ser tan simple como hacer un esfuerzo extra para compostar y reciclar, reducir el consumo de energía o agua, recolectar basura en terrenos públicos, o comer pollo en lugar de carne de res o incluso experimentando el vegetarianismo durante todo un día. Comience con pequeños pasos para reducir su huella ecológica. Pise un poco más ligero. Consuma menos.
  • Aprender más sobre la naturaleza. Lea o vea una noticia ambiental, encuentre grupos ambientales en su vecindario o participe en un jardín o huerto comunitario. Si no hay uno, comience uno con sus vecinos. Hable con amigos, familiares y compañeros de trabajo sobre lo que aprende. Y lo más importante: hacer algo diario, no importa lo pequeño que sea, para marcar la diferencia. La acción creativa y constructiva es uno de los mejores rasgos de nuestra especie, y uno que debemos aprovechar en este momento crítico para nuestro planeta.

Sé por experiencia que tomar estos pequeños y simples pasos y luego construir sobre ellos dará más sentido a su vida. Cultivar su conexión con la naturaleza reduce el estrés, mejora la salud y fortalece la conciencia de la interdependencia. Después de un tiempo, usted puede encontrarse llamado a dedicar más tiempo y energía a la restauración de la naturaleza -como muchos de mis maravillosos colegas.

En este Día de la Tierra, pregunto: ¿Qué podría ser más gratificante que trabajar para asegurar un futuro mejor para las generaciones venideras?

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