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Los jóvenes descubren un mundo de posibilidades en el bosque

Por Maria Ghiso, gerente del Programa de Educación de Rainforest Alliance

Después de quedarnos dormidos con el sonido de la lluvia golpeando el techo metálico de nuestra cabaña, despertamos en un día claro y soleado. A decir verdad, la lluvia no hubiera sido impedimento al entusiasmo de nuestro grupo, compuesto de 11 jóvenes (de 16 a 22 años), mi colega Ann Snook y nuestros consultores locales. Los jóvenes vinieron de varias comunidades del estado de Campeche, México, para visitar un antiguo bosque de caoba en el Ejido Noh Bec (de propiedad y manejo comunal), donde esta parte del bosque había sido reservada para árboles semilleros, conservación, y actividades turísticas

Puede ser sorprendente, pero estos jóvenes son turistas aquí, ya que ellos mismos proceden de ejidos en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, una extensión de densa y exuberante selva tropical que es Patrimonio de la Humanidad. Pero es precisamente por eso que Rainforest Alliance los eligió: una evaluación de línea de base mostró que los jóvenes en los ejidos están muy interesados en algún día trabajar en sus comunidades, pero ven pocas posibilidades, mientras que la generación mayor, actualmente a cargo, asume que los jóvenes no tienen interés. Como parte de nuestro trabajo de conservación del paisaje en la región, lanzamos una iniciativa para enseñar a los jóvenes sobre su medio ambiente y las empresas forestales en sus ejidos para que pudieran visualizar un futuro en sus comunidades de origen. Nuestro objetivo es ayudar a prevenir la migración para que estas importantes áreas de conservación no pierdan a los jóvenes , su energía e innovación, pues serán fundamentales para mantener y fortalecer las empresas forestales sostenibles en el futuro.

Los Ejidos, un sistema de tenencia de la tierra en el que la tierra es administrada cooperativamente por una comunidad, son en parte la razón por la que el sector forestal de México es uno de los más avanzados en el mundo. Si bien este sistema se remonta a la Revolución Mexicana, las comunidades locales sólo han llegado a ejercer un control total sobre sus bosques en las últimas décadas, y desde entonces han construido empresas forestales exitosas y sostenibles que incluyen extracción de madera, pimienta y miel. Desde el punto de vista de la conservación, los ejidos han sido un éxito, pero su estructura tradicional deja a muchos jóvenes a indefensos: sólo los hombres jefes de familias fundadoras pueden votar sobre asuntos comunitarios, poseer tierras o participar en la toma de decisiones del ejido. Los jóvenes -incluso el hijo de un miembro fundador- no pueden participar en las reuniones de asamblea, por lo que la familiaridad con el funcionamiento de la cooperativa es escasa entre los jóvenes. (En muy raros casos, los ejidos han reservado tierras para los jóvenes interesados.) Como resultado de esta percepción de falta de oportunidades, es probable que los jóvenes se alejen como adultos jóvenes para buscar trabajo en otro lugar.

Para retener parte de este talento juvenil y energía en el ejido, a principios de 2016, comenzamos a trabajar con jóvenes locales, la mayoría de los cuales asisten a una escuela técnica forestal en Laguna Zoh, Campeche. Desde entonces hemos proporcionado más de 200 horas de talleres a un grupo base de unos 20 estudiantes, presentándolos a expertos en el campo y ayudándoles a aprender sobre las diferentes oportunidades -desde los trabajos forestales tradicionales a posibles nuevos nichos que podrían llenar en el futuro, aunque no heredaran los derechos de voto o la tierra. Involucramos a los estudiantes enfatizando las habilidades e intereses que los jóvenes ya tienden a tener: la tecnología, la ciencia basada en el clima y el conocimiento de mercadeo. También hemos llevado a los estudiantes a muchas excursiones, haciendo caminatas por el bosque, midiendo árboles y realizando estudios y observaciones científicas. El bosque en esta región de México es parte del bosque continuo más grande al norte del Amazonas, con especies icónicas y cientos de fascinantes ruinas mayas que cuentan la historia de una civilización antigua altamente sofisticada.

Conocer estos bosques ecológicamente preciosos ha sido conmovedor para muchos de nuestros jóvenes participantes. En una excursión, vimos un zopilote rey -un impresionantemente y enorme pájaro que puede llegar a crecer hasta 81 centímetros de altura. Una joven, Carmelina Martínez Hernández, dijo tímidamente que aunque se había deleitado de ver a la famosa criatura en persona, se había sentido muy conmovida por el mero hecho de caminar profundamente en el bosque -la primera vez para ella y muchos de estos jóvenes urbanos.

La apreciación por este bosque ha llevado a la pasión por su conservación: uno de nuestros miembros con más talento musical, Espiridión Gómez Jimenez se unió a un amigo para componer una canción al estilo rap sobre el tema.

En la visita de hoy al antiguo bosque de Noh Bec, los estudiantes reían y cantaban mientras caminamos, como se espera de cualquier grupo de jóvenes, cuando nos encontramos con un árbol gigante y antiguo. La conversación se detiene abruptamente, y nuestros participantes miran hacia arriba en silencio, con sus rostros llenos de asombro. Uno de ellos pregunta en voz alta qué tan alto puede ser el árbol, y pronto están enlazando las manos para ver cuántas personas se necesitan para formar una cadena humana alrededor de esta caoba centenaria.

Estoy emocionada por la curiosidad y entusiasmo que tienen por aprender; en cada encuentro con un experto forestal o en una visita a un negocio, los participantes sacan sus cuadernos y toman notas intensamente o toman fotografías con sus teléfonos. En el pasado, temerosos de entrevistar incluso a los miembros de la familia, ahora los estudiantes -después de más de un año de trabajo con nosotros- preguntan a todos los técnicos y expertos que conocen dónde estudiaron, cómo obtuvieron sus trabajos y qué piensan de su trabajo. Por la noche, después de un largo día en el bosque, nos sentamos alrededor de la fogata y los estudiantes comparten sus esperanzas y sueños para su futuro. La mayoría de ellos ahora apuntan a desarrollar carreras en sostenibilidad y conservación, y muchos de ellos trabajarán para hacer eso en sus propios ejidos.

Hasta ese momento, seguimos trabajando con estos jóvenes encantadores, quienes a menudo me envían un mensaje inesperadamente para preguntar, “¿Cuál será nuestra próxima aventura?” Actualmente trabajamos con los ejidos y una firma de consultoría forestal local para crear oportunidades, tales como pasantías o formaciones profesionales, para que los participantes puedan adquirir alguna experiencia práctica -y los comisariados ejidales puedan ver el potencial de los jóvenes. Una cosa que sé por experiencia: no hace falta mucho tiempo con estos jóvenes para sentir esperanza por el futuro del bosque.

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