Igualdad de género debería mantenerse en la agenda empresarial

 

Por Joky François, responsable del tema de género de Rainforest Alliance

Los asuntos de género se mantuvieron en el centro de la atención durante el 2018 y todo hace predecir que continuarán en el primer plano durante el 2019 y en el futuro cercano ya que los derechos humanos van incrementando su presencia en las noticias y en la política pública, algo que no pueden obviar las empresas que aún no lo han incluido en sus agendas.

Debido al catálogo de casos de alto perfil ligados con el movimiento #MeToo, los temas de violencia de género y empoderamiento femenino alcanzaron a muchos líderes de negocios y, sin duda, han generado conversaciones intensas en varias salas de juntas. A propósito, Tarana Burke, la activista norteamericana de los derechos civiles inició la campaña #MeToo en el 2006 con el objetivo de brindarle apoyo a las sobrevivientes de violencia sexual en su comunidad. Sin embargo, no fue hasta el 2017 que la frase despegó a nivel global en medio de alegaciones contra el magnate de Hollywood Harvey Weinstein. Esto ilustra cuánto tiempo puede pasar para que un asunto logre realmente posicionarse y dominar la conciencia pública.

Dado que ahora es posible diseminar noticias con solo presionar un botón, cualquier empresa que aún no ha considerado incluir los derechos de género dentro de sus prácticas y políticas internas relacionadas con los derechos humanos debería analizar seriamente la necesidad de alinearse con esta agenda y con los respectivos estándares globales que están en desarrollo. Las empresas deben hacer esto para estar en cumplimiento, evitar riesgos contra su reputación y simplemente para hacer lo correcto, lo cual es, en sí mismo, una oportunidad de negocios.

Aunque muchas organizaciones están profundamente comprometidas con avanzar los derechos humanos –de los cuales, los derechos de las mujeres son parte clave–, en la realidad todavía vemos disparidades de género relacionadas con la remuneración desigual y la falta de representación de mujeres, y más aún de mujeres negras, asiáticas y de minorías étnicas (grupo conocido en inglés como BAME), en las juntas directivas. Todavía queda un largo camino por recorrer.

Para las empresas, la igualdad de género y la generación de más oportunidades a las mujeres puede asegurar un directorio más balanceado y talentoso, mayor atractivo para sus consumidores, una reputación corporativa fortalecida y un suministro más estable de productos de mayor calidad y de forma sostenible. El argumento comercial para apoyar la igualdad de género y el empoderamiento femenino se ha validado en muchos sectores distintos.

Hagamos una pausa para reflexionar que casi la mitad del trabajo agrícola en el mundo es realizada por mujeres, sin embargo, no es sorpresa que ellas tengan mucho menos acceso a recursos que los hombres. Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación las mujeres podrían aumentar el rendimiento de sus fincas entre un 20-30% si se asegurara la igualdad de condiciones. Y si las mujeres recibieran una paga justa, las empresas en todos los sectores también verían beneficios en términos de retención del personal, productividad y bienestar general de sus trabajadores.

La buena noticia es que durante el 2018 hubo avances importantes en temas de género en diferentes cadenas de valor, y esto será más prominente en el 2019.

La presión de los gobiernos, de las ONG y de la sociedad civil está creciendo sobre las empresas para que cumplan con los lineamientos de la ONU acerca de los derechos humanos. Esto se relaciona particularmente con la política sobre temas de trabajo forzado, el cual está fuertemente enlazado con el género y el acoso sexual, tal y como lo evidenció el crecimiento de movimientos sociales como #MeToo. Lo positivo es que las empresas están empezando a tomar estos temas más seriamente.

Hay varios procesos e iniciativas hacia una mayor igualdad de género que se destacan en el año 2018

El año pasado, la Ethical Trade Initiative (Iniciativa de Comercio Ético) brindó orientación sobre la debida diligencia en casos de género, mientras que la ONG global BSR publicó una guía sobre auditoría social de género.

Ambos recursos ayudarán a las empresas a prepararse para junio, cuando el grupo de trabajo sobre los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos presentará su reporte al Consejo de los Derechos Humanos sobre cómo integrar el tema de género de forma más prominente dentro del proceso de debida diligencia de las empresas.

Mientras tanto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) inició un proceso de establecimiento de normas sobre una ley que crea la línea de base para tomar acciones que erradiquen la violencia y el acoso, incluyendo la violencia y el acoso de género, en los lugares de trabajo. En junio del 2019, durante la Conferencia Internacional del Trabajo se decidirá si esto se convertirá en una nueva convención (con recomendación) o si será simplemente una recomendación no vinculante.

Otras conclusiones claves del 2018 son que las organizaciones de mujeres, particularmente en el sector agropecuario, ha estado fortaleciéndose; y específicamente, está creciendo la demanda por los productos elaborados por mujeres.

Los asuntos de género están recibiendo más atención en el sector cafetalero, uno de los productos básicos clave para Rainforest Alliance. En el 2018, el tema del día internacional del café fue “mujeres en el café”. A inicios del año se lanzó un documental sobre género en el café. Mientras tanto, la Alianza Internacional de Mujeres en Café, que comenzó en el 2003 con mujeres de Costa Rica, Nicaragua y los Estados Unidos, alcanzó a tener capítulos en 22 países.

Hay un amplio consenso entre los expertos en desarrollo y cadenas de abastecimiento de que sin el empoderamiento femenino el mundo no podrá cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para el 2030. En Rainforest Alliance hemos visto que el progreso de las mujeres es fundamental para mejorar los medios de vida en el sector agrícola. Múltiples estudios han demostrado que cuando las mujeres ganan fortaleza económica, sus familias y comunidades también se benefician. Sin embargo, esto no debe implicar que las mujeres deberían cargar a solas la responsabilidad del mejoramiento de las condiciones de su entorno social.

Nosotros consideramos que la participación de los hombres en el empoderamiento femenino es una parte integral del proceso para lograr equidad de género. Ignorar su papel puede generar una baja participación de las mujeres y una falta de sostenibilidad a largo plazo o, incluso, aumentar la violencia de género. Los gobiernos, empresas y otros actores (locales) deberían asumir su responsabilidad para generar las condiciones favorables para lograr esto.

Y todos los sectores, no solo el agrícola, tienen algo que ganar al fortalecer la igualdad y la equidad social. Según el programa Better Work, una iniciativa en el agobiante sector textil femenino, mejorar las condiciones laborales está estrechamente relacionado con la rentabilidad del empleador debido a que da pie a una mayor producción, a la reducción de errores y a menores tasas de rotación del personal.

Las empresas que aún no han empezado deberían convertir el 2019 en el año para poner igualdad de género como prioridad en su agenda.

 

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