Repuesta de Rainforest Alliance al Reporte de Biodiversidad de la ONU

Primero las malas noticias. “La humanidad se encuentra en una encrucijada” advierte Naciones Unidas en un aplastante informe científico sobre el estado de la naturaleza. El Global Biodiversity Outlook 5 (GBO-5), publicado en septiembre por el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, confirma que la tasa actual de pérdida de biodiversidad no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Con el aumento de la presión sobre los sistemas vivos de la Tierra, los expertos han emitido un llamado a la acción inmediato, describiendo ocho transiciones importantes necesarias para detener el declive vertiginoso de la naturaleza.

En 2010, los líderes de 196 países iniciaron la Década de la Biodiversidad de las Naciones Unidas comprometiéndose a cumplir 20 ambiciosas metas para 2020. Diez años después, hemos alcanzado esta fecha límite crítica y no hemos logrado alcanzar plenamente ni una sola meta.

Seguimos utilizando los recursos de la Tierra más rápido de lo que el planeta puede regenerarlos. La crisis climática, lejos de desacelerarse, acelera, amenazando con socavar todos los demás esfuerzos para conservar la biodiversidad. Y aunque sabemos que la naturaleza en sí misma ofrece poderosas soluciones climáticas naturales (como bosques y humedales costeros), solo el dos por ciento del potencial de restauración de tierras estimado en el mundo se está logrando.

Vivir en armonía con la naturaleza para el 2050

Aunque el informe presenta un panorama desolador, el mensaje clave de sus autores es claro: aún hay esperanza.

“Sabemos lo que hay que hacer, lo que funciona y cómo podemos lograr buenos resultados”, afirma Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Se están logrando avances alentadores: vida silvestre salvada del borde de la extinción, poblaciones de peces saludables en aumento y designaciones de protección para cada vez más áreas clave de biodiversidad del mundo. Y la pandemia de COVID-19 —en sí misma un síntoma de la crisis de la biodiversidad— también ha demostrado que se puede lograr una rápida transformación social de formas que muchos antes pensaban imposibles.

Ocho cambios transformadores necesarios para salvar el planeta

De hecho, la humanidad se encuentra en una encrucijada, pero el camino a seguir está claro. El informe de la ONU identifica ocho transiciones en una variedad de actividades humanas “que se necesitan con urgencia para garantizar el bienestar humano y salvar el planeta”. Y da la casualidad de que el trabajo de Rainforest Alliance sobre el terreno contribuye a cada una de las ocho áreas.

Transición 1: Acción climática sostenible

Las soluciones climáticas naturales pueden ayudarnos a lograr el 37 por ciento de nuestras reducciones de emisiones objetivo, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC). Es por eso que diseñamos nuestro nuevo y mejorado Programa de Certificación 2020 no solo para ayudar a los agricultores a desarrollar su propia resistencia a los patrones climáticos cambiantes (a través de la agricultura climáticamente inteligente), sino también para promover la conservación, restauración y cobertura de árboles en las fincas.

El café, por ejemplo, crece maravillosamente en sistemas agroforestales. La sombra de los árboles más altos ayuda a que las cerezas de café maduren lentamente, creando esos sabores complejos que conocemos y amamos, al tiempo que proporciona almacenamiento adicional de carbono. En Costa Rica, la finca de café de  Marco Lidio Rojas, tiene el 40 por ciento del área total de la propiedad ocupada por altos árboles para sombra; él sabe que con ellos consigue también hojas y otros materiales que al desprenderse airean el suelo, conservan su humedad y minimizan enfermedades.

Transición 2: Agricultura sostenible

Ayudar a los agricultores a satisfacer las necesidades del presente, sin sacrificar las del mañana es la esencia misma de lo que hacemos. Los métodos agrícolas convencionales no solo degradan la tierra, lo que reduce la productividad de los cultivos con el tiempo, sino que también devastan los ecosistemas circundantes e impulsan la deforestación tropical. Es por eso que capacitamos a millones de agricultores de todo el mundo en técnicas de cultivo sostenible, como la agrosilvicultura y la diversificación de cultivos. Estas prácticas pueden ayudar a maximizar la salud del suelo, aumentar la cobertura de árboles en las fincas y proteger los bosques y las vías fluviales locales, al mismo tiempo que crean mejores medios de vida para los pequeños agricultores.

Transición 3: Tierras y bosques

La conservación de los bosques podría reducir tanto dióxido de carbono cada año como deshacerse de todos los automóviles del planeta. Sin embargo, los bosques tropicales (que atrapan grandes cantidades de carbono) están siendo arrasados ​​y convertidos en tierras de cultivo.

La estrategia más ampliamente probada para mantener nuestros bosques en pie es el cultivo de economías forestales sostenibles. Nuestras comunidades asociadas en la Reserva de la Biosfera Maya de Guatemala han demostrado que la silvicultura se puede realizar de manera responsable. Sus negocios madereros extraen solo un árbol por hectárea cada cuarenta años, y las nuevas plántulas nativas se cultivan cuidadosamente a partir de semillas recolectadas del suelo del bosque. ¿El resultado? Deforestación casi nula.

Transición 4: Una sola salud

La salud planetaria es una danza vibrante entre las personas y la naturaleza, que requiere un enfoque integrado.

Promovemos que los agricultores permitan que las malahierbas “buenas” crezcan y nutran el suelo, mientras que las otras malahierbas se extraen y se convierten en abono orgánico. La belleza de este enfoque, una parte clave de nuestro Estándar de Agricultura Sostenible, es que no solo da como resultado un suelo más rico y cultivos más prósperos, sino que también elimina la necesidad de fertilizantes y herbicidas químicos peligrosos que contaminan las vías fluviales locales y dañan gravemente la salud de trabajadores agrícolas, comunidades cercanas y vida silvestre local. El resultado encarna el concepto de “una sola salud”: ecosistemas saludables y personas saludables que viven en armonía.

Transición 5: Agua dulce sostenible

Nuestro Programa de Certificación 2020 incluye rigurosos requisitos ambientales para ayudar a los agricultores a proteger los sistemas de agua dulce en o alrededor de las fincas certificadas por Rainforest Alliance. Por ejemplo, los agricultores deben mantener o establecer zonas de vegetación natural, conocidas como amortiguadores ribereños, a lo largo de los bordes de ríos y arroyos. Estas zonas ayudan a evitar que los contaminantes ingresen a las vías fluviales, con la ventaja adicional de proporcionar un hábitat para la vida silvestre local.

Muchos de los agricultores con los que trabajamos van aún más lejos. En Indonesia, los agricultores de la cooperativa de cacao Karya Bersama están liderando el esfuerzo para limpiar el lago Poso, un paraíso para los amantes de la naturaleza que lamentablemente se ha convertido en un vertedero de basura y desechos agrícolas. La cooperativa ha ayudado a crear conciencia sobre la conservación de las cuencas hidrográficas y el manejo de desechos entre otros agricultores locales.

Transición 6: Pesca y océanos sostenibles

Si bien Rainforest Alliance se enfoca principalmente en los bosques y la agricultura, nuestro nuevo Programa de Certificación 2020 también prohíbe la destrucción de todos los ecosistemas naturales en o alrededor de las fincas certificadas. Esto incluye los humedales costeros, como las marismas y los bosques de manglares, que capturan enormes cantidades de carbono azul. Y también promueve prácticas responsables para proteger los cursos de agua, que afectan los ecosistemas río abajo y, finalmente, el océano.

En la costa caribeña de Costa Rica, la finca bananera Platanera Río Sixaola, certificada por Rainforest Alliance desde 1992, ha adoptado durante mucho tiempo técnicas agrícolas que protegen el agua, como la reforestación de las orillas de los afluentes que desembocan directamente en el océano.

Transición 7: Sistemas alimentarios sostenibles

Avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles requiere que no solo cultivemos los alimentos que comemos de manera que sean mejores para las personas y la naturaleza, sino también que pensemos detenidamente sobre los alimentos que elegimos comer. La ONU recomienda que todos cambiemos nuestro estilo de vida hacia dietas más saludables, principalmente basadas en plantas, con menos desperdicio de alimentos y más diversidad de alimentos.

Rainforest Alliance apoya esta transición desde la finca hasta la mesa. Nuestro sello de la ranita verde ayuda a millones de personas en más de 174 países de todo el mundo a elegir alimentos que sean mejores para ellos, para la naturaleza y para los agricultores que administran la tierra y los bosques de los que todos dependemos. Al mismo tiempo, nuestros capacitadores agrícolas promueven la diversificación de cultivos para los pequeños agricultores de todo el mundo, no solo para la salud del suelo y los ingresos adicionales, sino también para proporcionar fuentes alternativas de alimentos para las comunidades agrícolas.

Transición 8: Ciudades e infraestructura

El llamado de la ONU para más “infraestructura verde” tiene que ver con hacer espacio para la naturaleza en las áreas urbanas de maneras que reduzcan la huella ambiental de los paisajes construidos y mejoren la calidad de vida de los habitantes de las ciudades.

Aunque nuestro trabajo, y nuestro corazón, se centran en los bosques tropicales y los paisajes rurales, no podemos evitar imaginar un futuro más sostenible para las selvas urbanas también. Como miembro fundador del Forest Stewardship Council (FSC), entendemos cómo el abastecimiento responsable de madera para la construcción apoya la gestión forestal sostenible en todo el mundo. Y la silvicultura sostenible también puede inspirar a los arquitectos y amantes del arte; solo mire el increíble diseño que recientemente ganó el concurso para  Reimaginar el Puente de Brooklyn del Ayuntamiento de Nueva York al mejorar su famosa pasarela con madera cosechada de manera sostenible por nuestras comunidades asociadas en la Reserva de la Biosfera Maya.

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