Una mujer caficultura que trasciende límites

Maira Manzanares nació en una finca de café, en una aldea del departamento de Yoro, en Honduras. Junto a sus tres hermanas, se dedicaba a preparar los almuerzos para los trabajadores antes de que sus padres le heredaran una finca de café.  Asegura que siempre le ha gustado trabajar este cultivo, aun cuando los precios bajos la han obligado a buscar otros horizontes para poder seguir en el negocio.

El papá de mis hijos no entendía nada de café y me tocó a mí sola administrar mi finca. Después él se fue para los Estados Unidos y no volvió; así que me tocó salir adelante junto con mis tres hijos”, explica. Gracias a que su papá las acostumbró al trabajo siempre, afirma “no se me hizo tan difícil, me tocó desde dirigir a los trabajadores, lavar el café hasta tenerlo listo para la venta”.

Maira Manzanares en su plantación.

Luego de la baja cotización del café a finales de los años 90, cuando Maira vendía entre 20 y 25 quintales a tan sólo 4,000 lempiras (US$164.00) y no le alcanzaba ni para pagar a los empleados, decidió dejar de ser socia y empezó a formar parte de la junta directiva de la cooperativa a la que pertenecía. Allí llegó a ser presidenta y gerente general; pese a que el rol de la mujer en estos puestos no era bien visto por los hombres. Ahora, asegura, “los tiempos han cambiado”.

Maira pertenece a la red de organizaciones con las que Rainforest Alliance trabaja en Honduras para fortalecer sus capacidades organizacionales, técnicas y financieras para el manejo de las fincas y el acceso a mejores mercados. Promovemos la igualdad de género porque tanto los hombres como las mujeres son cruciales en la agricultura – sin embargo, las mujeres tienen mucho menos acceso al conocimiento, las oportunidades y los recursos que los hombres.

Como parte de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, la igualdad de género está presente entre los requisitos de nuestro programa de certificación, donde las mujeres son parte de los programas de capacitación agrícola, para que aprenden acerca de buenas prácticas, métodos para mitigar el cambio de clima, conocimientos organizacionales y financieros.

En nuestro programa de certificación requerimos que las mujeres tengan las mismas oportunidades de participar en capacitaciones y comités. Tan solo en el 2020, Rainforest Alliance Honduras capacitó 90 mujeres de 260 beneficiarios que pertenecen a 32 organizaciones productoras de café, cacao, rambután y productos forestales. Aunque no todas las organizaciones están certificadas, es importante abrir espacios para que en el futuro tengan mejores oportunidades.

El legado y los nuevos retos del café

Según una publicación del Foro Económico Mundial en 2017, las mujeres son propietarias de menos del 20% de la tierra en el mundo. Si las caficultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos, la misma capacitación e información que los agricultores, podrían producir entre 20% y 30% más de acuerdo con un estudio publicado por FAO en 2011.

La transición de Maira hacia la caficultura confirma estas afirmaciones. Ella comprendió que sus padres no invertían tanto en la finca, ya que según su visión “las fincas se mantenían solas”. Peroella tuvo que poner especial cuidado en la fertilización. “Nosotros trabajamos con insumos orgánicos para la finca, lo cual implica mucha responsabilidad.  Ahora hay enfermedades en el café; también hay fincas que ya no tienen sombra y eso hace que el café atraiga más enfermedades”, enfatiza.

Otra diferencia fue la oportunidad de las certificaciones. “Nosotros somos una empresa de pequeños productores de café, tenemos varios certificados y ahora también el de Rainforest Alliance”. La empresa se llama Birding Coffee SA y ella es la encargada de la gestión. “Las certificaciones ayudan a trabajar de manera amigable con el medioambiente y también nos ayudan con los precios; hay un precio mínimo que nos ayuda para ser más sostenibles en las fincas de café”.

Aunque algunos productores se resisten a realizar cambios en la forma como trabajan, Maira explica “nosotros les hacemos conciencia de que hay que entender cómo se comportan los precios del café, qué requisitos se deben de cumplir y cómo mantener la calidad”. Cuando comprueban que el precio del café baja y, al estar organizados y tener certificaciones, el precio es más estable, entonces valoran el esfuerzo hecho.

Logros de una mujer trabajando en el café

Maira es una mujer acostumbrada a trabajar junto a hombres y a tomar decisiones. Ha trabajado con pequeños productores, a quienes les tiene que exigir un producto de calidad hasta tomar decisiones; y en esta empresa, sabe que se debe mejorar continuamente y prevé que es necesario, por ejemplo, invertir en el proceso de secado para mantener la humedad ideal del café y no perder la calidad.

La lucha, insiste, es siempre obtener buenos precios para apoyar a los productores, convencerlos de aplicar las buenas prácticas en sus fincas y que estén satisfechos con la empresa. “Buscamos alianzas para apoyarlos y todo eso no es fácil.  El pequeño productor es quien está en el último eslabón y el que dice: me cuesta salir adelante. Entonces estamos buscando formas para apoyarlos”.

Maira aprendió a usar su don natural de mando, que nunca le molestó para dar instrucciones a los hombres. “Yo hasta el presidente de la cooperativa donde trabajé le decía qué tenía qué hacer”, explica, pues su puesto además se lo requería. Ese mismo talento le ha permitido expandir sus horizontes.

Ha viajado muchas veces fuera del país. “He recibido invitaciones a eventos, como cuando viajé con todo pagado a Holanda, donde hasta me dieron un monto para mis gastos”. También ha representado al país, en talleres de género, en las ferias de frutas frescas en Estados Unidos entre otras.  Incluso fue la coordinadora hondureña de pequeños productores, donde participó por 12 años y eso le dio la oportunidad para participar en eventos centroamericanos.

Empoderar a las mujeres es vital para una agricultura más productiva, y contribuir así a que mejoren los medios de vida de sus familias y sus comunidades. “No siempre ha sido fácil”, recuerda. “Yo he sido feliz porque me encanta el café. Agradezco todo lo que tengo y todo lo que me ha dado”.

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