Paisajes saludables gracias a comunidades prósperas

Desde las estribaciones de los Andes hasta las tierras altas de Camerún, Rainforest Alliance ayuda a proteger algunos de los paisajes más importantes y amenazados del mundo. ¿El secreto de nuestro éxito? Asegurarnos de que nuestros programas amplifiquen las voces de aquellos para quienes esos lugares extraordinarios son su hogar.

Bosques vírgenes talados y quemados; ríos y lagos ahogados por productos químicos; humedales convertidos en tierras de cultivo. Las actividades humanas cobran un alto precio en nuestra naturaleza, con consecuencias alarmantes para la estabilidad climática y la propagación de enfermedades transmitidas por la vida silvestre. Pero realmente no tiene por qué ser así.

Un enfoque colaborativo para la gestión del paisaje

Para que los ecosistemas de la Tierra sigan proporcionando alimentos, agua y el almacenamiento de carbono esenciales, así como oportunidades para un sustento rural seguro y digno, debemos emprender acciones colectivas a una escala nunca vista. Es por eso por lo que Rainforest Alliance contribuye con la conservación de los 1000 paisajes para mil millones de personas, una ambiciosa coalición global para promover paisajes prósperos y comunidades rurales.

Comunidades indígenas participaron en la Huelga por el Clima 2019, en Nueva York.
Foto: Patrick Floyd

Los pueblos indígenas, por ejemplo, cuidan casi una cuarta parte de las tierras del mundo y logran resultados de conservación realmente asombrosos mientras administran los recursos naturales de acuerdo con sus necesidades. De igual forma, Rainforest Alliance ha trabajado durante mucho tiempo para promover la salud de los ecosistemas de maneras que se promuevan los derechos y la prosperidad de las comunidades agrícolas y forestales, y viceversa. A través de nuestro programa de capacitación y certificación, ayudamos a más de dos millones de agricultores a adoptar prácticas de cultivo más sostenibles (como plantar árboles de sombra) que pueden ayudar a desarrollar la resiliencia al cambio climático y aumentar la productividad, mientras nutren la tierra. Pero nuestras metas no se detienen ahí.

Este compromiso se basa en nuestra misión de impulsar el cambio más allá de las fincas o bosques individuales y en paisajes completos, que abarcan decenas de miles de millones de hectáreas. El enfoque que usamos, conocido como Manejo Integrado del Paisaje, se puede definir de muchas maneras, pero en última instancia, se trata de participación comunitaria. Ayudamos a las comunidades rurales a construir asociaciones de paisajes dinámicos que unen a todos los usuarios de la tierra (agricultores, empresas forestales, líderes locales, empresas y gobiernos) para abordar desafíos complejos y, a menudo, interconectados, que van desde el cambio climático y la restauración de ecosistemas hasta los derechos humanos. Desafíos que son simplemente demasiado grandes para afrontarlos solo.

La participación comunitaria es la clave aquí. Los agricultores y las comunidades rurales, especialmente las mujeres y los jóvenes, son habitualmente marginados de los procesos de toma de decisiones que afectan directamente sus vidas. Un enfoque de paisaje integrado puede ayudar a abordar este desequilibrio al amplificar las voces marginadas y fortalecer los grupos locales, como las cooperativas y las asociaciones de pequeños agricultores.

Movilizando nuestra alianza por paisajes y comunidades

Con personal en más de 30 países y socios que van desde agricultores y comunidades forestales hasta empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil, Rainforest Alliance tiene el alcance global y la experiencia para construir asociaciones sólidas y duraderas en muchas de nuestros paisajes de importancia crítica.

Aquí hay dos ejemplos inspiradores de nuestra alianza en acción en Latinoamérica:

Deteniendo la deforestación en la Reserva de la Biosfera Maya

Cosecha de palma de xaté es fuente sostenible de ingreso
para comunidades en la Reserva BM. Foto Charlie Watson

En Guatemala, nuestras comunidades asociadas en la Reserva de la Biosfera Maya, el bosque tropical más grande al norte del Amazonas, han mantenido una tasa de deforestación cercana a cero durante casi 20 años. Este es un logro espectacular dado que las áreas vecinas sufren algunas de las tasas de deforestación más altas de las Américas. El secreto: un enfoque de gestión integral del paisaje conocido como silvicultura comunitaria.

A nueve comunidades se les han otorgado derechos de gestión por 25 años sobre concesiones forestales vecinas, que abarcan unas 353.000 hectáreas. En resumen, se les permite vivir de la madera y otros productos forestales valiosos, como el ramón y las hojas de palma, siempre que lo hagan en armonía con la naturaleza. Solo se extrae un árbol por hectárea cada cuarenta años, y durante el proceso de extracción, se recolectan semillas de árboles del suelo del bosque para ayudar a regenerar las áreas devastadas por la deforestación fuera de las concesiones. Las comunidades también patrullan en busca de incendios y reinvierten sus ganancias en sistemas de alerta de incendios y brigadas de bomberos locales.

 Los resultados hablan por sí solos: menos del dos por ciento de los incendios forestales que ocurren en la reserva se presentan en las concesiones. En total, las concesiones respaldan a 111 empresas de propiedad local, generando más de 8.800 puestos de trabajo y millones en ingresos anuales.

Juan Pinchi, cacaotero de San Martín, Perú.

Diversificación de medios de vida rurales en la Amazonía peruana

Ubicado entre las estribaciones de los Andes y el corazón de la Amazonía peruana, San Martín es una región de incalculables maravillas. Rainforest Alliance trabaja con más de 7,000 productores locales de café y cacao para promover métodos de cultivo más sostenibles que aumenten los rendimientos y la salud de la tierra. También trabajamos con seis comunidades indígenas para diversificar las economías locales de manera que protejan los bosques de San Martín. En Yurilamas, por ejemplo, nos asociamos con el pueblo Kichwa, que reservó unas 26.000 hectáreas de sus tierras para la conservación de los bosques. Otras 7.000 hectáreas se utilizan para cultivar no solo cacao, sino también plátanos, frijoles, maní, yuca y más. Juntos, ahora trabajamos para construir un mercado para la sangre de grado recolectada de manera responsable (“sangre de dragón”), una especie de látex natural extraído de árboles del mismo nombre que se utilizan en muchas medicinas.

Rainforest Alliance amplia este éxito para mejorar la gestión de la tierra en toda la provincia de Lamas. Junto con nuestros socios comunitarios, estamos reuniendo a líderes locales, empresas y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre,  para desarrollar un plan de acción de paisaje para abordar la deforestación y atraer inversiones del sector privado en empresas locales que apoyan bosques saludables.

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